La preparación física en la niñez 

La preparación física en la niñez 

A menudo cuando se habla del futuro de nuestro fútbol, aparecen como figuras prominentes los niños, aunque después ellos se esfumen en la cotidianeidad. Es decir, olvidados, por la poca importancia que se les asigna en los planes de nuestro deporte, los bajos niveles de capacitación que poseen quienes trabajan con ellos, los escasos recursos que se asignan para su formación y las pocas instalaciones deportivas adecuadas para ellos. Esta situación seguramente llevará a que en el futuro el fútbol mexicano sufra una mayor internacionalización, pero con una particularidad: de afuera hacia adentro.

Por la importancia que tiene el tema, Fútbol-PF decidió platicar en esta ocasión con un preparador físico sobre la importancia de “la preparación física en la niñez”. Sin embargo, decidimos centrar la conversación en el periodo que va de los 8 a los 12 años, edad en la cual los niños suelen iniciar su práctica deportiva.

1. ¿Es posible hablar de PF dentro de los programas de entrenamiento que se realizan con niños de 8-12 años?
A mí no me gusta hablar de preparación física en esta edad porque suele llevar implícita excesos en la intensidad y volumen de las cargas y también cargas repetitivas y monótonas del mundo deportivo de los adultos que, a largo plazo, producen más deserciones que grandes deportistas. Yo preferiría hablar de la formación motriz del niño a partir de juegos y formas jugadas, de ejercicios y formas organizativas con un alto contenido coordinativo. Es necesario remarcar la importancia del “juego” antes de los 10 años en la mayoría de los deportes.

El fútbol, inicialmente, es un juego de niños que corren detrás de un balón, sin más reglas que las que imponen su propia imaginación, sus necesidades motoras, el lugar en donde se desarrolla el juego y el número de amigos que se reúnen para jugar. Curiosamente, los grandes jugadores rara vez salen de las escuelas donde se enseña el fútbol como un sistema rígido con pasos metodológicos numerados.

2. ¿Se encuentra el niño en condiciones biológicas para realizar una actividad motora prolongada e intensa? 
Está claro que la capacidad motriz del niño se encuentra muy por encima de las exigencias actuales de movimiento. Se sabe, por ejemplo, de niños de 8-9 años que han corrido un maratón. Por otra parte, la frecuencia de lesiones en los niños no es mayor que la que se presenta en adolescentes y adultos. La experiencia nos dice que los niños pueden realizar sesiones de entrenamiento de entre 80 y 90 minutos con un alto nivel de participación, siempre y cuando la intensidad, pausa y duración de los estímulos sean las adecuadas a su momento biológico. Para ello, debe entrenarse con estímulos cortos y pausas cortas entre ejercicios y pausas completas entre bloques de ejercitación.

3. ¿Cuáles son los objetivos que deben considerar el entrenamiento con niños? 
Entre los objetivos generales, el primero es que los niños desarrollen un profundo amor, léase gusto, por el fútbol, por correr detrás del balón, por pasarlo, por tirar a gol; el segundo es cimentar a temprana edad la necesidad de movimiento para la vida.

Entre los objetivos condicionales, la velocidad es la cualidad motora más importante en esta edad y, sobre todo, la frecuencia de paso que detiene su desarrollo antes de los 12 años. Sin embargo, tampoco se debe olvidar estimular la fuerza rápida, antes de los 10 años, a través de saltos, carreras en subida, escaleras, carreras de tracción, lanzamientos, trepar, repeticiones de ejercicios con pequeños pesos en las manos, etc.

En lo que se refiere al objetivo coordinativo, es decir, la relación armoniosa entre el sistema nervioso y la musculatura, es primordial estimular el desarrollo de la destreza de pies, la destreza de giro con apoyo y en el aire, de esquivar, de chocar, de caer y recuperar rápidamente el equilibrio, de frenar y cambiar de dirección.

4. ¿Qué características debe tener el trabajo con los niños?
El trabajo con los niños debe ser variado, con un nivel de dificultad tal que el niño lo sienta como un reto, pero alcanzable, sin olvidar que la competencia debe estar presente como la gran motivadora. La actividad del niño es fundamentalmente de carácter intervalado, es decir, en su entrenamiento deben alternarse los momentos de acción cortos, con pausas que pueden tener una duración de 1 a 3 veces el tiempo de estimulación.

5. ¿En nuestro país falta trabajo con los niños o la dirección del trabajo con niños no es la adecuada?
Yo considero que una de las principales carencias dentro de la estructura deportiva en México es la búsqueda y el desarrollo de talentos. Los clubes, salvo honrosas excepciones, no se preocupan demasiado por sus fuerzas básicas y el inicio es tardío. Un inicio después de los 12 años significa que se perdió esa importantísima etapa sensitiva del aprendizaje motor que va de los 8 a los 10 años, así como el momento crítico para la estimulación de la velocidad, característica fundamental que debe tener un futbolista moderno. Por otra parte, la falta de un material deportivo adecuado en número y tamaño, retrasa aún más el desarrollo técnico (generalmente no hay un balón por niño, no tienen el tamaño adecuado a la edad, no hay variedad de balones, etc.).

6. ¿Falta una industria nacional de implementos deportivos?
Efectivamente, la industria existente se centra casi exclusivamente en construir aparatos de fuerza para los gimnasios.

7. ¿Qué tipo de entrenamiento es el de mayor efectividad y atractivo para los niños? 
Entre las formas organizativo metodológicas más importantes para el trabajo con niños tenemos los circuitos (ver artículo sobre circuito), ya que permiten la posibilidad de alternar trabajos con diferentes exigencias metabólicas, técnicas y físico-técnicas.

8. ¿Es posible hablar a esta edad de niños futbolistas?
Nunca más atinado el dicho popular “despacio que tengo prisa”. Muchos entrenadores y familiares de los niños en su afán por hacerlos grandes futbolistas se saltan etapas y los someten a presiones del mundo adulto, pretendiendo hacer de los niños minifutbolistas profesionales, reduciendo su experiencia deportiva al éxito y/o fracaso. Los niños, en este momento, se encuentran en una etapa del entrenamiento jugado, divertido, aunque esto no significa -sin exigencias-; más tarde, si el niño tiene el talento requerido, vendrá el tiempo del entrenamiento y la competencia con mayores exigencias, serio y profesional. Nuestra mayor preocupación no debe pasar por lograr campeones de 10 o 12 años sino en crear las bases para que:
a) los niños accedan a ser hombres plenos en su edad madura,
b) que alcancen su potencial motriz,
c) que toleren después de los 17-18 años las altas cargas que el deporte de rendimiento les propondrá.

9. ¿Qué tipos de trabajo podrían considerarse innecesarios o peligrosos para los niños? 
El principal peligro para los niños no es tanto de índole biológica en este sentido, ellos no sufren más lesiones que los adolescentes y adultos, sino de índole psicológica, debido al aburrimiento que le produce la práctica de una actividad, donde ellos tienen muy poco que decir y las “rutinas” que entrenan se originan en el mundo de los adultos.

Yo pensaría, desde el punto de vista físico, que la mayoría de las veces, las cargas no alcanzan el umbral de estimulación y, por ende, no producen los fenómenos adaptativos esperados. Sin embargo, se reconoce en los niños una menor capacidad, que los adultos, para obtener energía por la vía anaeróbica lactácida debido a la menor capacidad enzimática anaeróbica, la cual está condicionada por razones de índole hormonal, especialmente por los bajos índices de testosterona en esta edad. La columna vertebral también es un punto débil de los niños que debe ser atendido, sobre todo exigiéndoles una correcta técnica de levantamiento: espalda recta, brazos extendidos y el peso pegado al cuerpo. También se debe tener en cuenta que la columna vertebral se relaja y hay un momento de peligro en el aterrizaje, por lo cual no se aconsejan saltos pliométricos múltiples.

En el fútbol no es recomendable el uso de pesos altos con niños ya que pueden provocar una osificación prematura del cartílago de crecimiento.

10. ¿Qué importancia tienen las actividades que realiza el niño en esta edad para el futuro jugador? 
Los entrenadores y metodólogos coinciden en la importancia de que el niño realice un trabajo multilateral que abarque destrezas de diferentes deportes, con la finalidad de ampliar su universo “nervioso” dando pie a la elaboración de múltiples arcos reflejos que puedan combinarse rápidamente para desarrollar nuevas destrezas. Esta será la base coordinativa que dará origen a las delicadas coordinaciones técnicas del fútbol en la edad adulta. Esta concepción atenta contra la idea clásica y tanto los padres como los entrenadores deberán acostumbrarse a ver niños que dentro de su formación como futbolistas, realizan ejercitaciones con los pies, con las manos, con balones de fútbol, pero también de básquetbol, pelotas de tenis y botadores gimnásticos, vallas de atletismo, etc.
No olvidemos que el futuro jugador es una construcción de nosotros los adultos, los niños van a un campo buscando una salida inmediata a su potencial motor y afectivo y esto es lo saludable; sin embargo, hay muchos papás que buscan a tempranas edades, implantar en sus hijos la idea de que serán futbolistas profesionales. Esta idea de competencia, traspolada del mundo de los adultos, indudablemente, es un pesado lastre para el niño que deberá cargarlo a lo largo de su infancia y adolescencia con más dolor que placer y con el alto precio de no jugar en la edad en que el juego es fundamental para el logro de una personalidad equilibrada.

11. ¿Qué le falta al entrenamiento con niños en México: calidad o cantidad?
Indudablemente no nos podemos saltar la valla de la calidad sin pagar con la moneda de la mediocridad. Pero yo apostaría más por el volumen. En un deporte como el fútbol que nunca se termina de aprender faltan horas de repetición de los fundamentos técnicos. Hace 30 ó 40 años la infinidad de espacios verdes que existían en las ciudades permitían al niño realizar un entrenamiento espontáneo, sin otro maestro que el redondo cuero de un balón y la fiera disposición para repetir miles de veces diferentes “tricks” (trucos y habilidades) y golpes al balón. Es probable que muchos de los grandes jugadores de ayer, que aún admiramos, hayan comenzado corriendo tras una pelota de trapo, de goma, ora descalzos, ora con tenis, sobre la arena o el cemento, durante varias horas diarias y desde los 5 ó 6 años. Quizá todavía en Brasil, la gran escuela de sus habilidosos jugadores sea el juego en la playa hasta que el agotamiento dobla las piernas de los chamacos y les llega el sueño. Empero, el fenómeno futbolístico actual, en México, es más de raíces citadinas y si las ciudades ya no disponen de espacios verdes indudablemente el club debería responder por la formación de los futuros futbolistas, pero que quede algo claro: grandes futbolistas con 3 ó 4 horas semanales de entrenamiento no se consiguen por excelentes que sean sus entrenadores.


12. Para finalizar, ¿Qué principios del entrenamiento destacarían en el entrenamiento con niños?

Yo pienso que todos los principios del entrenamiento deportivo son importantes para la preparación de los muchachos. Sin embargo, podría señalar como prioritarios para su formación:

-principio de multilateralidad. Este principio preconiza el desarrollo en el niño de la destreza bilateral, así como la adquisición de destrezas multideportivas.

-principio de progresividad de las cargas. 
Es importante que el profesor plantee el cambio de carga y recuperación en un ritmo adecuado dado que el niño aún no posee una noción exacta de su capacidad y si la actividad es de su agrado puede exigirse hasta el agotamiento. Desde el punto de vista del aprendizaje de nuevas destrezas es necesario que se transite el camino de lo simple a lo complejo, de la ejecución lenta a la rápida. La progresividad de la carga también atañe a una elevación progresiva del volumen y la intensidad del estímulo, debiendo plantear primero el incremento del volumen y luego el de la intensidad.

-principio de emocionalidad. El entrenamiento con niños debe ser interesante, variado y matizado con ejercitaciones jugadas para mantener su atención y estimular sus deseos de participación.

-principio de adecuación de los contenidos del entrenamiento a los intereses y necesidades de los niños. A menudo se lee que los niños no deben ser tratados como adultos pequeños ni ser sometidos a ejercitaciones que provienen del mundo de los adultos. Sin embargo, ésta no es una tarea fácil, ya que siempre vemos que se repiten los mismos errores. Por lo tanto, los ejercicios, formas organizativas y métodos utilizados con los niños deben adecuarse al nivel de sus capacidades coordinativas y condicionales.