Formas de Preparación Física en el fútbol de hoy


Formas de Preparación Física en el fútbol de hoy

 

Carlos Borzi

 

Qué es lo que un jugador quiere ver o sentir en un partido para salir satisfecho?

Primero que todo que el equipo gane; también sentir placer al mirar o vivir acciones de ataque, individuales y colectivas; y por supuesto emocionarse con el esfuerzo individual y colectivo en acciones ofensivas y defensivas. Pero el gran placer final lo otorga, sobre todo, el triunfo jugando bien, jugando bonito, ya que a veces en el fútbol se gana sin jugar mejor que el rival. Analicemos, entonces que tienen que saber los jugadores para generar ese buen fútbol: pasar la pelota en corto y en largo, por arriba y por abajo con precisión, recepcionar bien para no perderla  y salir rápido de la marca, gambetear y conducir con velocidad, cabecear anticipadamente para despejarla, pasarla o enviarla hacia el arco rival, rematar con precisión desde cerca o de lejos del arco antes que el rival tape la acción y por supuesto disparar acertadamente hacia donde no está el arquero, o impedir que el rival avance, quitar la pelota, interceptar una acción... Pero las exigencias no terminan aquí, ya que todo lo anterior debe poder realizarse con cualquiera de las dos piernas. Sigamos, se requiere pensar rápido para elegir la mejor jugada, saber qué hacer en cualquier situación, correr más rápido que el rival sobre diferentes distancias con y sin la pelota, saltar alto, frenar o cambiar de dirección con mucha potencia, no perder la estabilidad en una lucha cuerpo a cuerpo, correr con mucha frecuencia para atacar y defender, mantener el espíritu de lucha durante los 90 minutos o más que dura el partido, no perder el equilibrio emocional, ni la concentración, ni la confianza;  todo esto para tener mayores posibilidades de ganar, con el ojetivo de que tanto los actores como los aficionados se vayan contentos y, además, para que la prensa no maltrate a los jugadores  y a sus conductores al hablar de su desempeño en la cancha.

A simple vista se puede ver que en el mundo no son muchos los jugadores que cuentan con estas virtudes.

Preparación a largo plazo

Todo el desarrollo técnico, táctico, físico y  psicológico empieza en la infancia y no se sabe cuándo termina. Son necesarios muchos años de preparación para aprender y automatizar tanto las destrezas técnico- tácticas, como para desarrollar la velocidad, la agilidad, la fuerza, la resistencia y la movilidad, además de la agresividad, disciplina y vigor que se requieren para jugar al fútbol de alto nivel. En un fútbol de menor nivel los jugadores cuentan con algunos aspectos altos, otros medios y otros bajos. Lógicamente que los mejor calificados en cada una de estas capacidades están entre los mejores del mundo.

Pregunta: ¿Todos necesitarán la misma cantidad de horas ejercitándose para perfeccionar los gestos técnicos, conductas tácticas y capacidades físicas?  No. Algunos se desarrollan y aprenden mucho más rápido que otros.

Talentosos y menos talentosos

Los más talentosos en todo arrancan con varios pasos adelante, aprenden y desarrollan sus capacidades con mayor rapidez y durante más tiempo, pero son los menos. Otros, tal vez la mayoría, deben invertir muchas más horas de su vida a partir de la infancia. Aclaremos que el aprendizaje de la técnica se basa en miles y miles de repeticiones de gestos bien ejecutados en diferente tipo de ejercicios y juegos, algo similar sucede con la táctica, y lógicamente con la preparación física.

Preparación en diferentes deportes

En todos los deportes sucede lo mismo? Algunos disciplinas se basan, sobre todo, en el rendimiento físico como es el caso de un corredor en  atletismo, otros necesitan, indiscutiblemente, no fallar en la técnica como sucede con un gimnasta. En el fútbol la importancia se reparte en los diferentes factores del rendimiento como son técnica, táctica, condición, inteligencia y psicología. A mayor cantidad de deficiencias el brillo y eficacia serán más difíciles de lograr. Lo que pocos dicen es que en otros deportes para llegar al mejor nivel mundial se entrena más de 30 horas por semana desde la adolescencia. Por qué en el fútbol no? Tal vez las 10 horas semanales que se entrena son suficientes para que aparezcan jugadores de calidad? Claro, también hay muchos que, con este tiempo de entrenamiento, mejoran muy poco y nunca sabremos cuánto mejores serían los buenos y los malos si invirtiesen más tiempo en su formación y perfeccionamiento. Como los menos fuertes no invierten más tiempo para superar a los mejores, para qué lo van a hacer los talentosos si siguen ocupando los lugares de preferencia.

Entrenamiento Integrado y Periodización Táctica

Desde España y Portugal se proponen nuevas fórmulas de preparación con ribetes revolucionarios, más agradables porque se emplea la pelota de principio a fin, y más comprimidos, en duración, con cierto ordenamiento en el empleo semanal de ejercicios técnicos y tácticos.

Que los DT incluyan variados contenidos con pelota en la semana es un gran avance. Se cree que con los mismos se pueden lograr óptimos niveles técnico, táctico, físico y mental para la competencia. En el fútbol seduce el empleo de la pelota como fuere, aunque no siempre se sepa el efecto que se produce. Pero la realidad es que se sumaron horas empleando la pelota al entrenamiento semanal. Para tal fin se usan juegos y ejercicios tácticos cuya duración no supera los 90 minutos por día. Dentro de los entrenamientos no se le suele dar lugar a ejercicios aislados, (específicos) para el perfeccionamiento técnico o físico, y tal vez se incluye el entrenamiento de fuerza antes de la práctica para compensar el tiempo de preparación física que se eliminó.

Lo que no se dice es cuántos jugadores entrenan con entrenadores personales para mejorar el rendimiento, y quiénes son aquellos que no pueden integrar el primer equipo debido a sus deficiencias físicas y técnicas. Tan sencillas y efectivas pueden resultar estas modernas metodologías?

Los ejercicios jugados y orientados al funcionamiento táctico del jugador y del equipo utilizan destrezas técnico-tácticas y capacidades físicas específicas. Pero no alcanza para optimizarlas a todas, y mucho menos, en aquellos jugadores que compiten poco o no son virtuosos. Si bien ese sistema es muy directo en transferir efectos hacia las necesidades competitivas, las eleva hasta un determinado nivel, pero descuida tanto a las capacidades físicas básicas como a las técnicas poco dominadas.

Si se reconocen deficiencias, hacen falta ejercicios técnicos y físicos que apunten directamente al objetivo, trabajo específico, con las repeticiones, correcciones y cargas necesarias.

Qué pasa con los equipos que entrenan en forma tradicional

Definimos como tradicional a aquellos equipos que reparten el tiempo de una sesión en parte física sin pelota, en parte técnica y táctica. Si la transferencia de efectos a la competencia es muy buena quiere decir que la elección de los ejercicios es muy positiva para el plantel en ese momento.

El problema surge si con esa variante el equipo no rinde lo debido.  En este caso tal vez,  en algún momento, es conveniente sustituir parte de la sesión de preparación física general por más minutos de otras ejercitaciones basadas en situaciones de partido. Pero hay que señalar que no toda ejercitación con pelota transfiere efectos muy positivos a la competencia.

Sin duda, los juegos llevados a cabo con elevadas intensidades van a mejorar tanto a la resistencia media y alta como a la técnica de pase y control empleados en esos ejercicios. También servirá para experimentar situaciones de juego que los jugadores en la actualidad no han podido equiparar con las miles de horas de juego libre que tenían los jugadores de antes. Pero ese no es el camino más directo hacia el rendimiento en el partido. En cambio, cuando se emplean ejercicios tácticos similares a situaciones competitivas con la correspondiente concentración e intensidad se sumarán efectos técnicos y físicos beneficios a situaciones de partido.

La pregunta es si con esos ejercicios especiales de efecto integral se optimizan todos los factores del rendimiento para competir a muy buen nivel, es decir para jugar con precisión, tomar elecciones tácticas óptimas, a alta intensidad y presión durante los 90 minutos. No, no es lo que se ve habitualmente, sobre todo en el fútbol profesional de Argentina, que es muy intenso y luchado, variando mucho los rendimientos en diferentes momentos del partido, sobre todo en los segundos tiempos. En esos casos, haría falta agregar algo preciso de preparación física y técnica a la preparación semanal. Podría ser antes de la sesión, después o en otro turno.

Entrenamiento integrado en el fútbol juvenil

De lo que estamos seguros es que no se puede limitar a esos pocos contenidos específicos el entrenamiento en categorías juveniles, sobre todo si se busca un óptimo desarrollo integral del futbolista a largo plazo. No debemos confundir novedoso y atractivo con único y superior.

Qué más puede haber detrás de esto

Los españoles y portugueses que utilizan estos tipos de preparación comprimida reconocen que son más motivantes, ahorran tiempo y energía, mejoran la capacidad de resolver situaciones del juego, y tienen buenos efectos físicos y técnicos. Pero no dicen que alcanzan mejor forma aquellos que juegan siempre, que muchos aspectos técnicos no se tienen en cuenta, que la preparación física de base o específica es descuidada, que jugadores que no juegan no lo hacen porque tienen mayores deficiencias que los titulares y que si nadie los ayuda a mejorar con tareas extras, tampoco son confiables para el equipo, que hay igual o más  lesiones, etc.

 Positivo ambiente de entrenamiento

Es posible que con estos entrenamientos específicos los cuerpos técnicos consigan que los jugadores disfruten más de la actividad sin demostrar desagrado por ejercicios más difíciles y fatigosos, o se sientan seguros para la competencia porque repiten muchas veces las posibles situaciones tácticas del próximo partido o, tal vez, les quede energía para tener otras actividades sociales el resto del día,  igual ganan buenas sumas de dinero.

Fórmula del equipo campeón

Es muy común que muchos equipos de menor nivel imiten la fórmula de los equipos campeones, sin tener a los jugadores talentosos y más caros del planeta. Lógicamente van a rendir menos porque entrenan el mismo tiempo y con los mismos ejercicios, pero al no tener la misma calidad de jugadores -calidad física, técnica, táctica, psicológica, etc.- los resultados serán diferentes. Por lo tano, estos deberían esmerarse en la mejoría de las deficiencias de cada uno, y mucho más de aquellos que no juegan con frecuencia ya que pierden, de esa manera, su forma física y de juego.

Si no lo hacen, con cuáles armas podrán superar a los mejores equipos, ya que, por más que tengan mucha organización táctica, no pueden igualarlos en la técnica y, al espíritu de lucha, no lo pueden acompañan con un gran estado físico.

En estas condiciones se dificulta el triunfo, y ni hablar de poder demostrar expresiones de belleza competitiva y acciones intensas que emocionen a los espectadores, ya que no tienen un elevado rendimiento en todos los aspectos de la preparación.

Es importante evitar ser “esclavos de las modas”. Es fácil repetir el modelo que les ha funcionado a otros, en un contexto distinto, en la mayoría de los casos. Habría que tomarse el trabajo de reflexionar para superar esa tentación, ya que es fácil justificarse con el trabajo del campeón; pero la realidad es otra y hay que prepararse para ganarle al campeón.