Racing. Pasión y lealtad

Hablar de fútbol es como recorrer espacios íntimos. El secreto personal que rodea a ciertos momentos de alegría o frustración, son como las penas de amores. No son cosas que se las confiamos a cualquiera. Debe existir cierta comunión previa, de esa que se va soldando en el tiempo y a partir de intereses cercanos. Para que se comprendan la euforia o tristeza, que nace de los avatares de la divisa deportiva de nuestros amores se requiere de cierta empatía. Un publico externo, ajena a esta pasión, puede mirar nuestros estados de animo como un súbito acto de enajenación festiva, si ganamos, o de injustificada depresión, cuando se pierde.

Ver catálogo de libros >>