El talento en el fútbol  I

El talento en el fútbol 

En cualquier país desarrollado deportivamente la búsqueda, selección y desarrollo de talentos es una tarea de gran importancia.

México, con sus más de 100 millones de habitantes, seguramente esconde grandes talentos futbolísticos que por falta de una estructura adecuada en sus clubes y escuelas se pierden.

Al pensar en la selección de talentos me imagino a Uruguay con su pequeña población de alrededor de 3 millones y su proporcionalmente enorme cantidad de jugadores jugando en el mundo. Está claro que este país posee un sistema de selección y desarrollo de talentos extraordinario.

Un talento para el fútbol es un individuo con una serie de características extraordinarias, tanto genéticas como adquiridas que se pueden reunir en los siguientes rubros: talento de índole antropométrico (medidas y proporciones corporales), talento condicional (nivel de las cualidades motoras), talento coordinativo (facilidad para el aprendizaje), talento psicológico (disposición psíquica para el entrenamiento y la competencia), talento sociológico (capacidad para interactuar con sus entrenadores, compañeros de equipo, dirigentes, prensa etc.), y talento intelectual (una clara y específica inteligencia que le permite amalgamar todas los factores anteriores y comprender el espíritu del deporte que practica).

Los muchachos talentosos se caracterizan por aprender mucho y con gran facilidad. Sin embargo, pasan por momentos de aceleración y desaceleración en el proceso de aprendizaje por lo cual el conductor del entrenamiento debe tener la flexibilidad y calma suficiente para entender estos momentos comunes a todos los jóvenes.

Un ejemplo son los jugadores altos, que suelen pasar por un fluctuante y prolongado período crítico en la estabilización de la técnica, a diferencia de los jugadores pequeños de estatura que terminan de estirarse pronto y pueden demostrar una técnica depurada más rápido.

Sin embargo, el jugador alto (arriba de 1.80 metro) finalmente también alcanzará niveles de excelencia técnica como los vemos en muchos de los mejores jugadores de futbol del mundo.

Otro problema común que se presenta a la hora de capturar talentos es la diferencia en madurez motriz que pueden tener dos muchachos de la misma edad debido a la diferencia en horas de entrenamiento-juego que hay entre ambos.

La detección de talentos no siempre es fácil. Por ejemplo, entre los 10 o 12 años el muchacho que no ha realizado un buen proceso de entrenamiento difícilmente podrá mostrar en una primera prueba todo lo que él será capaz de desarrollar con el correr del tiempo a través de un entrenamiento racional y sistemático.

Por esta razón al seleccionar a un talento no debemos colocar en un plano de igualdad al muchacho talentoso pero no entrenado, con otro de la misma edad pero con varios años de entrenamiento tras de sí, con el chico acelerado biológicamente.

Lamentablemente los clubes tampoco disponen de la infraestructura suficiente como para mantener a los muchachos “en duda” y observar cómo reaccionan al entrenamiento.

Este es uno de los motivos por lo que se sugiere a los muchachos que desean probarse en algún club realizar un entrenamiento de carrera y fuerza por lo menos dos meses antes, de tal suerte que cuando lleguen a las pruebas selectivas si son rechazados sea por deficiencias técnicas, por mala percepción táctica del juego, por falta de carácter en el entrenamiento y la competencia, y no por su mala forma física.

Es urgente y casi me atrevería a decir rentable que en nuestro fútbol la mayoría de los clubes dispongan entre sus nóminas a buscadores de talentos bien capacitados para la fina tarea de reclutar talentos en los mas distantes rincones del País. Así se evitaría perder tiempo y dinero entrenando jóvenes que desgraciadamente no tendrán oportunidad alguna en el fútbol de primera división.

De esta forma los muchachos que no son tan capaces como otros, por lo menos en este deporte, podrían reorientar su actividad deportiva o dedicarle más tiempo a su formación académica.

Algunas de las dificultades con las que tropieza el talento a lo largo de su azaroso recorrido son:
1) Falta de apoyo familiar, ya sea porque los padres quieren que el chico vaya a la escuela, trabaje o aproveche de mejor manera su tiempo, en vez de andar corriendo detrás de un balón.
2) Falta de apoyo en los centros educativos, no para que le regalen las calificaciones, sino para que tengan oportunidades especiales de realizar sus exámenes cuando se sobreponen con las competencias.
3) Amiguismo en los centros de entrenamiento. Muchas veces excelentes prospectos son relegados injustamente de las competencias con la consiguiente pérdida de motivación.
4) Falta de recursos económicos y carencia en los clubes de un sistema de apoyo a los jóvenes talentos sin recursos.
5) Falta de cuadros técnicos calificados para su entrenamiento.
6) Falta de un sistema exigente de competencia donde los muchachos vayan poniendo en práctica sus habilidades y templando su carácter etc.

Sin duda la lista podría ser mucho más extensa. Sin embargo, estos son algunos de los principales motivos por lo cual no hay muchos más H. Sánchez, M. Negretes, J. Campos, por nombrar a algunos de los grandes jugadores que ha dado el futbol mexicano. Sin temor a equivocarnos, sabemos que todos ellos debieron superar, con un poco de suerte y mucho carácter, algunos de los problemas que aquí enumeramos.

Para que la búsqueda y selección de talentos tenga sentido el punto inicial es saber cuándo vamos a comenzar a entrenar con el muchacho y tener una idea clara (un modelo) de cómo queremos a nuestro futbolista desde los puntos de vista técnico, táctico, físico, mental, por posiciones, etcétera. También debemos tener en cuenta el tipo de juego que México ha desplegado históricamente y sus necesidades de desarrollo de acuerdo con las exigencias de la competencia mundial.

El otro gran problema consiste en unificar criterios acerca de qué, cómo y cuánto deben entrenar estos muchachos en cada unidad de entrenamiento, cada semana y cada año de su formación hasta arribar al máximo circuito de nuestro fútbol.

 Por otra parte, debemos recordar que la selección de un talento es un proceso que comienza en el momento de su captura, pero que debe pasar por una serie de pruebas que ayudarán a confirmar su real condición de talento.

El proceso de formación es complicado, aún con chicos talentosos, debido a que los muchachos se encuentran en pleno desarrollo corporal, psíquico, intelectual y motriz. Debemos suponer que un alto porcentaje no llegará a cumplir el sueño de ser jugador de primera división, ya sea porque la práctica maltrató el sueño o porque la carga genética no alcanzó para trepar la alta cuesta de la excelencia.

La mayor dificultad de la búsqueda, selección y desarrollo de los talentos es que ésta se basa en una suerte de futurología que debe ser ejercida por todos los participantes en la empresa, llámense buscadores de talento, entrenadores, cuadros científicos del deporte o directivos de los clubes, y que requiere ingentes volúmenes de imaginación, conocimientos y recursos económicos.

La imaginación es necesaria para visualizar el fútbol que se jugará dentro de 8 ó 10 años y entender por donde transcurrirán los siempre cambiantes caminos del rendimiento.

Los conocimientos son necesarios para plantear un entrenamiento acorde con las exigencias del fútbol que vendrá y no del que ya pasó o existe hoy (muchas veces los entrenadores repetimos los entrenamientos a que fuimos sometidos hace 10 ó 20 años).

Los recursos económicos son necesarios para costear el alto costo de instalaciones deportivas, implementos e indumentaria deportiva, alimentación, alojamiento, educación, viajes, entrenadores y cuadros médicos, que su entrenamiento y formación requiere.

Finalmente, la búsqueda y selección de talentos choca con otro gran obstáculo: por el momento sólo existen unos pocos iluminados capaces de realizar esta tarea. Pero, ¿no habrá llegado ya el momento de desarrollar una metodología de detección, sin descartar el fino olfato de algunos buscadores, y colocarla al alcance de todos aquellos que deseen realizar esta tarea? Así mismo, en las escuelas formadoras de entrenadores de fútbol ¿no tendría que ser de mucha mayor profundidad el módulo referido al talento deportivo?

Si no se piensa un poco más seriamente en esta problemática seguiremos por muchos años pagando caro por jugadores extranjeros, sufriendo cada vez que deseemos armar una Selección para competir internacionalmente y soñando con el famoso y casi desconocido “garbanzo de a libra” que contra todo y a pesar de todo se desarrolla.

Conclusiones:

 En México no faltan talentos,

  • falta incrementar el número de personas capacitadas para detectarlos,
  • falta hacer del busca talento una profesión,
  • falta una mayor capacitación para los busca talentos que ya existen,
  • falta determinar por posición cuales son las necesidades constitucionales, físicas, técnicas, tácticas y mentales
  • falta en los clubes una mayor vocación e inversión para disponer de la infraestructura deportiva que permita el desarrollo y mantenimiento de los talentos capturados,
  • falta una mayor capacitación de los entrenadores que desarrollarán a esos talentos,
  • falta que nuestra Federación de fútbol inicie un programa de apoyo a los clubes que forman jugadores para las selecciones nacionales juveniles.

Si vemos la experiencia de los grandes clubes formadores de jugadores en el extranjero y en México comprenderemos que al talento se le debe buscar donde esté y darle condiciones para su desarrollo. Esperar sentado a que el talento toque a la puerta del club y pida ser aceptado puede ser un método que de pocos y malos frutos. En el alto rendimiento no se pregunta ¿Qué tengo a mi alrededor? sino ¿cómo deben ser los deportistas para acceder al alto rendimiento? y se los busca. Estoy convencido que en una población de 115 millones más algunos millones más de mexicanos e hijos de mexicanos viviendo en el extranjero, seguramente, podemos encontrar lo que buscamos.