¿Qué se puede hacer en 3 horas de entrenamiento?

Yo creo que 3 horas semanales de entrenamiento físico general puro, es lo mínimo que requiere un jugador de primera división para responder a las exigencias de nuestro fútbol.

A continuación muestro un ejemplo de cómo se pueden distribuir las cargas en una semana de trabajo.

Volumen de trabajo físico colectivo

 

D5

D4

D3

D2

D1

Total

1. Resistencia aeróbica

20’

5’

5’

30’

2. Velocidad-resistencia

20’

15’

35’

3. Velocidad

10’

10’

10’

30’

4. Fuerza general

30’

30’

5. Fuerza especial de salto

10’

10’

20’

6. Fuerza especial de carrera

10’

10’

7. Movilidad

5’

5’

5’

5’

5’

25’

 Total

65’

35’

30’

30’

20’

180’

Estoy convencido que cualquier colega puede resolver fácilmente esta ecuación. Sin embargo, el arte de nuestra profesión es combinar el entrenamiento de las cualidades motoras y trabajar coordinadamente con el técnico para estimular, recuperar y eventualmente supercompensar aunque sea sólo en una pequeña proporción.

Entrenar más nos llevaría –en el caso de considerar positivo entrenar más-, a aprender más, a desarrollar a un nivel superior las cualidades motoras pero, también, a entender mejor el fenómeno de la fatiga y su importante relación con el progreso en el deporte.

Entrenar más implica también tener mejor alimentación, más descanso, más concentración en su deporte, es decir, en su profesión.

Entrenar más implica un riesgo: trabajar más y en ocasiones no ganar. En ese momento los detractores del trabajo atacarán con fiereza y dirán: para que más, no nos recuperemos…etc., etc. sin entender el trabajo a mediano plazo.

El problema de los clubes que entrenan más que el resto es que cuando salen sus jugadores sufren lo que algunos teóricos del entrenamiento llaman síndrome de deslastre. Es decir, el jugador sufre un cuadro clínico de desadaptación y sus valores condicionales: fuerza, resistencia y velocidad disminuyen porque la carga no alcanza a superar el umbral de estimulación requerido para mantener y desarrollar su capacidad de rendimiento alcanzada con el entrenamiento que realizaba anteriormente.

Por otra parte, son pocos los jugadores verdaderamente conscientes y bien preparados (esto también es tarea de los entrenadores) para realizar de manera autónoma los entrenamientos complementarios que consideren necesarios en caso que la actividad del club fuera diferente o escasa respecto a sus necesidades individuales.  Lo normal es que cuando un jugador llega a un equipo,  en él se entrena poco o menos de lo que él está acostumbrado, éste entrena lo que le piden  y se va a su casa sin mayores problemas de conciencia evitando -por otra parte- un eventual conflicto con sus entrenadores que defienden sus pocas horas de entrenamiento con diferentes argumentos.

Conclusión
– Yo creo que el problema principal del fútbol moderno pasa, no tanto por la puesta en práctica de medidas regenerativas sofisticadas de alto nivel tecnológico, sino por la falta de oportunidades de aplicar las simples medidas de entrenamiento como trotar, hacer pesas, trabajar movilidad, alimentarse correctamente, dormir adecuadamente (siesta y noche), tratar las lesiones en forma seria, rápida, continua, etc.

– Creo también, que los distractores que tiene el jugador moderno son tantos y de tan variadas especies que a pesar de que sólo entrenan de 90 a 120 minutos diarios siempre están apurados, con el pie en el acelerador para llegar a su próximo compromiso, lo cual quita posibilidades de realizar una adecuada recuperación post-entrenamiento.

– Mi tesis general es que lo peor para el jugador no es la alimentación inadecuada, ni los viajes, ni las tensiones del juego, sino el poco tiempo que entrena. En otras palabras, que no se entienda que la fatiga es el camino de todo progreso físico y la repetición es la base de todos los aprendizajes. Pensar en un entrenamiento de 6 horas diarias, como se realiza en otros deportes, seguramente produciría en el fútbol una resistencia denodada de los jugadores.