Miedo en el deporte 


 

                                                                     Dejamos de temer aquello que se ha aprendido a entender.  Marie Curie 

El miedo ha acompañado al hombre a lo largo de toda su evolución. Miedo siente un niño que se niega a lanzarse de un tobogán en un parque; miedo siente el jugador profesional cuando pisa el campo de juego en un partido de un campeonato importante y miedo siente una persona adulta al intentar cruzar algún eje vial en la Cd. de México. Empero, en el ámbito deportivo el miedo es un importante motor que puede elevar o disminuir el rendimiento y acelerar o retardar los procesos de aprendizaje de un gesto técnico. 

¿Qué es el miedo? 

El miedo se entiende como la reacción de un individuo a un peligro. El peligro puede ser real o figurado 

¿Qué síntomas son característicos de la persona que siente miedo? 

-Síntomas orgánicos: aceleración del pulso, dilatación de las pupilas, temblor, falta de aire, falta de apetito y problemas estomacales, deseos de vomitar. Perturbación del sueño (dificultad para dormir y mantenerse dormido) 
-Síntomas de la conducta: pasividad, falta de seguridad, agresividad, verborragia.  
-Síntomas motrices: movimientos sin coordinación, torpes, pérdida de precisión técnica, falta de adaptación, calambres, tensión. 

¿Cuáles son las principales causas del miedo? 

Algunas de las principales causas de la sensación de miedo que aparece en el  deporte son: 

Miedo a que no se cumplan las expectativas que existen sobre él. Muchas veces, entrenadores, padres y amigos, con sus tremendas expectativas e ilusiones, establecen condiciones de estrés tan fuertes que ellas generan miedo en el deportista. 

Miedo a las lesiones (ser fauleado violentamente o realizar un movimiento inadecuado). Esta forma del miedo se trata de una reacción biológica normal de protección que todos tenemos en mayor o menor grado. Las causas principales que lo provocan son: 

 a) dificultad de la tarea                               b) grado de intensidad del estímulo                                             c) juego sucio.  

Miedo al error (no dar un pase largo por temer no ser preciso). Este es el miedo a ser motivo de escarnio por parte de sus compañeros de juego o del público presente ya sea porque pudiere cometer errores técnicos o tácticos crasos. Todo individuo tiene necesidad de recibir aprecio y calidez y reconocimiento de sus compañeros. Aunque también podríamos decir que en el alto rendimiento quien no disponga de la dureza emocional para soportar críticas y ataques tiene pocas posibilidades de lograr el éxito. 

Miedo al fracaso y a sus consecuencias (no alcanzar los objetivos propuestos). Es claro que quien teme a la derrota juega para no perder y no para alcanzar el éxito. Esta actitud defensiva hace consciente la ejecución de destrezas que deberían transcurrir en forma automática devolviendo al jugador la rigidez e imprecisión de estadios anteriores en su desarrollo, aumenta el nivel de tensión del jugador que sale rígido y obsesionado a la cancha por obtener un resultado. 

Miedo a lo desconocido. Este miedo puede originarse de las condiciones externas modificadas: jugar en una cancha con superficie diferente o muy irregular; mojada y resbaladiza o, en el caso de un portero, jugar en un estadio mal iluminado; amenaza de lluvia, inseguridad del estadio, etc. 

Miedo al adversario (por su gran capacidad, su poco deportivismo, su rudeza). puede generar un miedo paralizante que hace que el jugador sienta sus extremidades torpes y pesadas y que no pueda desplazarse con la velocidad normal debido a la  perturbación de la  actividad del sistema nervioso central. Una secreción de adrenalina tumultuosa produce, en vez de una elevación del rendimiento, una fuerte sensación de debilidad muscular. 

Miedo al castigo. En los deportes de conjunto el jugador que no rinde adecuadamente puede ser sentado o eliminado de la lista de titulares lo cual puede actuar negativamente sobre su futuro profesional. 

Miedo pre-competitivo. El miedo precompetitivo dependiendo de su intensidad mejorará o disminuirá el rendimiento deportivo. La percepción más o menos fuerte del miedo depende de factores como: educación, experiencia, estructura de personalidad, e inteligencia. 

Miedo al ridículo social (ser objeto de burlas). 

Miedo a realizar un esfuerzo máximo. 

¿Qué medidas se pueden tomar para contrarrestar el miedo? 

  • Conversar sobre la “normalidad” del miedo. De una u otra forma todos los hombres sienten miedo; sin embargo, hay algunas personas que con miedo rinden más y otros que se desorganizan e inmovilizan o paralizan. 

  • Pedir a un compañero que apoye al que esta “nervioso” puede ser de más ayuda a que todo el equipo intente ayudar. De aquí la importancia que puede tener un jugador experimentado que influya positivamente sobre los más jóvenes. 

  • El contacto corporal puede ayudar a superar el momento crítico de entrar al campo de juego, ver el público, los adversarios etc. Un abrazo, una mano segura, una palmada y una palabra de apoyo pueden ser importantes para el compañero con miedo (nervioso). 

  • La intervención del entrenador para transmitirle al jugador novato que tiene toda su confianza y que puede jugar tranquilo que él y sus compañeros lo van a respaldar. 

  • Dar la información precisa de lo que se debe hacer (tarea en el campo) y características del adversario puede quitar presión y allanar incógnitas. 

  • Propiciar que los deportistas tengan una formación teórica, tanto en aspectos de entrenamiento como en psicología del deporte, alimentación, reglamentación de la competencia, etc. a fin de darles seguridad al momento de entrar al campo ya que cuentan con elementos que les permiten sortear de mejor forma las acciones de un juego. 

  • Antes del partido, ubicar en la misma habitación a jugadores poco experimentados con otros más maduros y tranquilos y con mayor experiencia. 

Además de estas medidas simples, que cualquier entrenador puede manejar en el entrenamiento y la competencia, existen una serie de técnicas que deben ser dirigidas por un especialista, como son: 

  • El entrenamiento autógeno 
  • El entrenamiento de desensibilización 
  • El entrenamiento de Bio-feedback 

Tanto el miedo como la alegría y la frustración siempre existirán en el deporte por lo que el entrenador debe enseñar a sus pupilos a enfrentarlo, a superarlo y saber que siempre vivirá con él y que bien utilizado es un magnífico detonador del rendimiento. 

El miedo es un viejo acompañante del hombre, en tanto es una reacción emocional a una situación de peligro o una anticipación al mismo. El miedo y el deseo de sobrevivencia han marchado juntos durante muchos miles de años mientras el hombre fue simultáneamente cazador y presa en el duro y cruel escenario de la naturaleza. En la actualidad los motivos han cambiado, no necesariamente para bien, pero indudablemente hay miedo para rato y es mejor que los hombres lo aceptemos, lo entendamos y aprendamos a relacionarnos con él. 

Todo deportista en algún momento de su carrera ha sentido las nervudas garras del miedo clavadas en su cuerpo a veces por causas conocidas y otras, no tanto. Miedo y rendimiento, miedo y competencia son amantísimos gemelos que se acompañan pero que nunca terminan de conocerse. 

¿Cuáles son los principales síntomas fisiológicos que acompañan a la aparición del miedo? 

  • aumento de la presión sanguínea, 
  • aumento del ritmo respiratorio,  
  • aumento de la frecuencia cardiaca,  
  • aumento del tono muscular (grado de dureza del músculo), 
  • incremento del caudal de sangre que viaja hacia los músculos transportando oxígeno y hormonas como la adrenalina y la noradrenalina,  
  • movilización de glucosa del hígado a la sangre, 
  • temblor,  
  • sudoración, 

En otras palabras el organismo moviliza todos sus recursos para afrontar las exigencias de una actividad mayor. 

¿Existen diferentes tipos de miedo?  

Freud diferenciaba tres tipos de miedos: 
1. miedo real (miedo a situaciones externas) 
2. miedo neurótico (miedo a impulsos internos) 
3. miedo moral (miedo que emana de un sentimiento de culpa) 

¿Qué efecto tiene el miedo? 

La reacción defensiva que puede producir el miedo hace que el deportista utilice las fuerzas de reserva (mecanismo autónomo de defensa) y mejore su rendimiento. 

El calentamiento, en este caso, tiene entre otros objetivos producir un pasaje fluido de la inactividad a la actividad y evitar los efectos negativos del miedo, al iniciar el encuentro y durante la competencia. 

¿Cómo se hace presente el miedo? 

El miedo puede aparecer como una reacción a la inseguridad producida por lo desconocido, la capacidad del rival, las lesiones que pueden darse en la competencia,  las expectativas creadas alrededor de su rendimiento, de las exigencias del deportista consigo mismo, de la responsabilidad que crea con su familia, con su país, etc. 

Las múltiples formas del miedo 

-El miedo como estímulo y depresor del rendimiento. El miedo tiene una doble función ya que, por un lado sirve como un estímulo para la producción de fuerza actuando positivamente sobre el rendimiento y el aprendizaje y por otro lado, si el estímulo es muy fuerte, inhibe el rendimiento y el aprendizaje.  

-El Miedo y aprendizaje. La ley Yerkes-Dodson expresa que existe una relación curvilínea entre miedo y aprendizaje. Por lo que, poco miedo no estimula mayormente el aprendizaje, miedo medio lleva a un rendimiento óptimo y, un fuerte miedo obstaculiza el aprendizaje. 

-El miedo y la coordinación. El miedo actúa principalmente sobre la coordinación ya que como se sabe ella depende fundamentalmente de una exacta percepción de la tarea y de una buena capacidad de concentración, así como de la llegada de los estímulos justos a los músculos precisos que deben realizar la acción motora. 

-El miedo y las correcciones. A menudo los entrenadores en su afán de suministrarle información útil a su pupilo refuerzan precisamente lo que recomiendan no hacer. Por esta razón las recomendaciones deberían hacerse lejos de la competencia y cerca de la misma sólo reforzar las acciones que el jugador debe realizar. Otra forma de inducir miedo es dar voces como ”cuidado, te puedes caer” o “no saltes que es peligroso”. 

-El miedo y la agresividad. El miedo puede producir hipermotricidad  misma que se  caracteriza por una conducta agresiva. A menudo observamos este tipo de conducta en algunos jugadores que a los pocos minutos de comenzar el match son amonestados o expulsados del campo de juego. 

-Miedo y tensión. Detrás de toda reacción de miedo existe una tensión incontrolada. Cada ser humano posee un nivel de tensión determinado y el mejor perfil de competidor es aquel que puede tolerar grandes compromisos con bajo nivel de tensión emocional. 

-El miedo y el género. En investigaciones realizadas sobre el tema las niñas mostraron valores de miedo superiores a los de los muchachos. Esto se debe probablemente a que constitucionalmente (altura, peso corporal, masa de músculo) las niñas muestran mayor predisposición al miedo. También influyen los roles que la sociedad asigna a cada sexos que, de los muchachos, se esperen conductas arrojadas. 

¿Cómo se reduce el miedo? 

Entre las medidas que se utilizan en el deporte tenemos: 

  1. los ejercicios de relajación (elongación suave, movimientos de torsión, sacudón de los miembros etc.) Estos ejercicios producen una agradable sensación de complacencia. 

  1. entrenamiento mental. Esta forma de entrenamiento consiste en aprender y mejorar una coordinación de movimiento a través de representaciones intensas de los mismos. La representación de movimientos, elementos tácticos y situaciones del juego también reduce la tensión nerviosa. 

  1. entrenamiento autógeno. Este es un método de relajación que permite actuar de forma voluntaria sobre el comportamiento de los individuos. Mediante la utilización de determinadas palabras, frases se logra un efecto tranquilizante y una relajación muscular. 

Conclusión  
El deportista de alto rendimiento es un individuo que constantemente deberá actuar en escenarios imponentes contra contrincantes iguales o mejores que él por lo cual, tendrá que aprender a confrontarse y desarrollar una tolerancia al miedo. Para ello aparte del entrenamiento con los métodos ya mencionados, el deportista debe interiorizarse de las causas del miedo y hablar de las dificultades del entrenamiento y la competencia y conocer los fundamentos teóricos de su deporte a nivel físico, técnico y táctico, así como conocer todos los pormenores organizativos y reglamentarios alrededor de la competencia en su deporte.
  

Bibliografía: 
La preparación Psicológica del deportista María Elisa Sánchez Acosta. Editorial Kinesis. 
Psicología del deporte. Alexander Thomas. Editorial Herder.